martes, 6 de septiembre de 2011


Carta abierta a Ángeles González-Sinde

Hace unos días me enteré que usted vendría el día 16 de septiembre al IV Congreso Iberoamericano de Cultura. Es típico que en una ciudad turística como Mar del Plata se superpongan toda clase de eventos, a veces antagónicos: el 17 estamos organizando el Día del Software Libre, y muchos participantes no están de acuerdo con las leyes de economía sustentable y el Canon Digital ya que temen que se apliquen aquí también. Erróneamente se le atribuye a usted la autoría, pero claramente no lo es, porque en otros países se proponen las mismas leyes. Sería injusto hacerla responsable a usted de la autoría de una ley que fue escrita por algunas multinacionales.

Aún los que defienden el Copyright, reconocen que su origen es para proteger a la industria editorial, y no a los autores, mucho menos beneficiar a los usuarios, pero en el siglo XX nos hemos acostumbrado a que todo se puede registrar, sea una idea, mover los dedos de una determinada manera, y ni hablar de sonidos y palabras. Pero a la hora de mencionar la diversidad de culturas no debemos olvidar la ley de reciprocidad de los pueblos andinos (Ayni), la camaradería aún con los extranjeros que propone el Ubuntu sudafricano, el concepto del karma budista, y ni hablar del cooperativismo y tantas otras formas que enfatizan lo beneficioso que es compartir. Yo creo que lo único que se les ocurre a los que promueven el canon digital es castigar a los usuarios, en vez de educar a la gente, porque tienen miedo de perder a ese público cautivo que no sabe que existen otras maneras de recibir y compartir cultura.

No defiendo a la piratería como forma de protesta. Evidentemente si su objetivo es destruir la industria está fracasando; a lo sumo perjudica al comercio legal, le causa problemas a artistas que además de perder libertad creativa a cambio de un contrato leonino, se les diga que pierden dinero porque personas que podrían comprar su disco hacen copias, y perjudica a los usuarios, porque permite justificar el control y la censura de La Red, un medio que por el bien de todos hay que mantener neutral. Por cierto: Internet es el nombre general que se le da a un conjunto de tecnologías que son libres, para aquellos que dicen que el software libre no es popular.

Sé que tampoco voy a poder generar que alguien que defiende el copyright pueda entender como funcionaría la “industria cultural” si los autores publicaran sus obras bajo una licencia de copyleft. Muchos me contestan “Ahh, pero lo barato sale caro”, tratando de decir que todo lo hecho con estas licencias es de menor calidad. Pero el hecho de que alguien no le ponga un precio fijo a su obra no la hace de menor calidad.

Para mejorar la cultura la mejor manera es compartir la información. Por eso ustedes se hace una convención que es de acceso gratuito en esta ciudad, de la misma manera en que nosotros hacemos un evento en la universidad pública. Ojalá pudiéramos sentarnos a dialogar sobre estas diferencias y comprendernos mutuamente.


Cordialmente,

Darío Badagnani

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